jueves, 20 de octubre de 2011

Diez consejos para los bebés en verano

Así como hemos dado consejos para la embarazada en verano, queremos hoy ocuparnos de los más pequeños, quienes también requieren cuidados especiales en esta época del año. Por eso, reunimos en estos diez consejos para los bebés en verano aquellas cosas que debéis tener en cuenta en los meses estivales.

1) Mantener al bebé hidratado

Los bebés son más vulnerables a la deshidratación que los adultos dado que la proporción de agua en su cuerpo es mayor y su equilibrio más débil. Una excesiva pérdida de líquidos puede tener graves consecuencias para su organismo, es por ello que hay que tener especial precaución en verano.
Si toma pecho no hace falta darle agua, pero es recomendable aumentar la frecuencia de las tomas. Si toma biberón habría que ofrecerle agua mineral para reforzar las tomas. Otras recomendaciones a seguir son: mantener su piel hidratada, vestirlo con ropa fresquita, cubrirle la cabeza, no exponerlo al sol durante las horas centrales del día y ofrecerle alimentos frescos, como por ejemplo las refrescantes frutas de verano.

2) Disfrutar de los juegos al aire libre

El juego es la esencia de la infancia, y si es al aire libre, además de aprender, desarrollarse y entretenerse disfrutan de todo lo que la naturaleza tiene para ofrecerles. La playa, la piscina, el parque, la montaña son los mejores espacios para el juego al aire libre de los niños.
El buen tiempo que ofrece el verano propicia momentos de esparcimiento y diversión. Aparte, siempre con precaución, la exposición al sol es una excelente fuente de vitamina D, que favorece la absorción del calcio y mejora la salud ósea de los pequeños.

3) Extremar la precauciones de seguridad

Siempre que hay agua y niños, toda precaución es poca. El riesgo de ahogamientos en verano es muy alto. No es por asustar a nadie, pero en verano hay que extremar las precauciones de seguridad en piscinas y en el mar.
Los bebés no deben quedar sin vigilancia ni por un segundo, si váis a la playa o a sitios con mucha gente es conveniente colocarles una pulsera de seguridad con el número de teléfono de los padres. También es importante tener en cuenta los riesgos de los manguitos, los flotadores y demás juguetes hinchables.

4) Flexibilizar las rutinas

El verano, especialmente las vacaciones de verano, son la época ideal para descansar en familia y olvidarse de horarios y de rutinas. Si somos más flexibles, tanto en esto como con respecto a los deseos del bebé, los días de vacaciones serán disfrutados por todos por igual. Que no pasa nada porque un día el bebé no se bañe o no duerma la siesta a la hora que lo hace habitualmente.

5) Protegerlo del sol

La piel del bebé es extremadamente sensible a las radicaciones solares. Es imprescindible protegerlo del sol con sombreros, gafas de sol para evitar problemas oculares, ropa transpirable y por supuesto, crema con factor de protección solar. Debe usarse el fotoprotector más adecuado para su tipo de piel, siendo el recomendado para los bebés una protección no menor de FPS 20 e idealmente de 40 o 50.
Tan importante como elegir la protección solar más adecuada es aplicar correctamente la crema solar al bebé, siempre 30 minutos antes de la exposición al sol y evitando las horas de sol más directo.

6) Buena alimentación

Es probable que durante la época de verano el niño tenga menos apetito o coma menos de lo habitual. Como nos sucede a los adultos, el calor no nos da ganas de grandes comilonas. Estar bien alimentado no significa alimentarse mucho, sino adecuadamente. No te preocupes si no ingiere primer plato, segundo plato y postre. Se pueden suplantar comiendo más veces al día y por supuesto, bebiendo mucho líquido.
Hay que respetar al bebé si quiere comer menos, pero es importante mantener una alimentación variada, rica en frutas, verduras y cereales que ayudarán a mantenerlo hidratado y con energía. Aprovecha las frutas de temporada para prepararle zumos o batidos y cambia las comidas copiosas por otras más frugales.
Si el bebé tiene menos de seis meses y aún no se le ha introducido la alimentación complementaria, como hemos dicho más arriba las tomas del pecho deberían ser más frecuentes y las de biberón reforzadas con agua mineral.

7) Evitar intoxicaciones alimentarias

En verano aumentan las posibilidades de sufrir una intoxicación alimentaria pues las bacterias proliferan con el calor. Por eso, hay que cuidar que los alimentos no pierdan la cadena de frío y extremar las precauciones en el transporte y almacenaje de la comida del bebé.
No es conveniente llevar el alimento del bebé a la playa o la piscina si no es en una conservadora de frío. Hay que aumentar las medidas de higiene a la hora de prepararlos, así como escoger alimentos siempre frescos y lavarlos muy bien.

8) Evitar un golpe de calor

Los bebés son más proclives a sufrir un golpe de calor debido a que su mecanismo de regulación corporal es aún inmaduro. El golpe de calor es la consecuencia de la exposición a temperaturas muy altas y necesita atención urgente para intentar bajar la temperatura corporal, además de tratamiento médico.
Para evitarlo, hay que proteger al bebé del rayo de sol directo, cubrir siempre su cabeza con una gorra, evitar las horas de más calor del día, permanecer en un lugar fresco, beber agua y tomar alimentos frescos. Y por supuesto, nunca dejar al bebé en el coche a pleno sol.

9) Prevenir una otitis

El verano es la época propicia para que el niño sufra una otitis “de piscina”, llamada así porque la humedad y el calor son el caldo de cultivo para que se produzca una inflamación en el conducto externo del oído provocada por hongos y bacterias.
Para evitarla hay que recordar algunas sencillas medidas como secar bien las orejitas después del baño en la piscina o en el mar y mantenerlas siempre limpias y secas. Si fuera necesario, porque el bebé es muy propenso a las otitis, se le pueden colocar tapones de cera para proteger los oídos del agua.

10) Dedicarles tiempo

Por úlitmo, un consejo para los padres. Disfrutad de vuestros bebés y permitidles a ellos disfrutar de vosotros. Por lo general, el ritmo frenético de la vida cotidiana desciende en verano y las familias suelen tomarse unos días de vacaciones. Ya sea que tengáis la suerte de hacer un viaje o no, aprovechad a pleno las buenas condiciones que ofrece el verano para pasar tiempo de calidad con vuestros hijos y recuperar el tiempo perdido a lo largo del año.

fuente:http://www.bebesymas.com/consejos/diez-consejos-para-los-bebes-en-verano

martes, 4 de octubre de 2011

Como cuidar a mi bebé del sol

- La creciente evidencia de los efectos perjudiciales que los rayos ultravioletas tienen sobre la piel (envejecimiento cutáneo precoz y, en algunos casos, cáncer) ha llevado a que se recomiende evitar la exposición al sol de los recién nacidos y bebés menores de cinco meses, cuya piel es, además, especialmente sensible. Por supuesto, que no se les deba poner al sol no significa que no les pueda ni dar el sol un momento o incluso más prolongadamente en los meses fríos; pero en verano es mejor no sacarles de paseo entre las 10 de la mañana y las 3 de la tarde.

- Aunque inicialmente se desaconsejó el uso de protectores solares en bebés de menos de seis meses, por el riesgo de que absorbiesen a través de la piel componentes nocivos para su salud, hoy se cree que pueden utilizarse sin peligro si se aplican sólo en pequeñas cantidades para proteger cara, manos y pies. Para ellos, el "factor de protección solar" de los filtros debe ser al menos de 20.

- Los filtros solares no deben sustituir al protector más sencillo y eficaz que hay. El bebé debe protegerse básicamente con la ropa, usando telas finas de algodón que les cubran brazos y piernas en los meses más calurosos y poniéndoles gorras con visera o sombreros de ala, porque el mejor protector solar es la sombra (salvo la de las nubes, pues los rayos ultravioletas las atraviesan, de modo que la piel de un bebé puede quemarse en un día nublado en 10 ó 15 minutos).

- Los rayos solares hacen que la piel fabrique vitamina D. El tiempo que un niño necesita estar expuesto al sol para producir toda la que necesita es relativamente escaso (de 5 a 30 minutos diarios, según la ropa que lleve) y muchos lo alcanzan al ser sacados normalmente de paseo; sin embargo, bastantes pediatras prefieren recetar un suplemento de vitamina D a todos los niños alimentados al pecho (las leches para bebés ya llevan toda la que requieren, pero la materna parece como si contara con la colaboración del sol y es algo deficitaria en esa vitamina). 


fuente: http://bebe.consumer.es/cuidados-generales/el-sol

lunes, 3 de octubre de 2011

Cómo limpiar los dientes del bebé

Aunque cuando ya son mayores el problema es convencerlos de que es bueno que se laven los dientes, en estos primeros momentos, cuando aún son bebés, muchas veces tenemos dudas. Por ello vamos a dar unos consejos para saber cómo limpiarles los dientes a los bebés.

Desde la aparición de los primeros dientes es conveniente comenzar los hábitos de higiene dental. Debemos limpiar los primeros dientes y muelas dos o tres veces al día, o después de cada comida. Usaremos un trapito o gasa humedecidos con agua para limpiar suavemente los dientes y las encías.

Entre los 12 y 18 meses, se puede empezar a usar un cepillo de dientes especial para niños, pequeño, que ellos mismos puedan manejar puntualmente y bajo nuestra supervisión. No debemos dejarlos solos, ya que no tendrán aún la coordinación de movimientos suficiente como para cepillarse sin ayuda los dientes. Pero es bueno que se familiaricen con el cepillo.

También se puede emplear uno de esos modelos que se insertan en el dedo de los papás para mayor movilidad. El cepillo en todo caso ha de ser suave, de cerdas flexibles, y se pueden cepillar los dientes y encías sólo con agua.

Poco a poco, a partir de los 2 años, podemos ir introduciendo una cantidad pequeña de crema dental. Es preferible que al principio la pasta de dientes no contenga flúor, para que no dañe al bebé si traga algo de pasta accidentalmente.

Hay cremas dentales especiales para niños, algunas fabricadas con ingredientes naturales y sin flúor. En cualquier caso hemos de leer las indicaciones para comprobar que señalen específicamente que están adaptadas para la ingesta puntual por parte del bebé.
Esto es así porque los bebés y niños, al principio por curiosidad, pero también porque no saben escupir, puede que traguen alguna pequeña cantidad de pasta (nunca pondremos mucha en el cepillo), y una sobredosis de flúor puede ser peligrosa.

Es una buena idea que los bebés nos vean desde pequeños a nosotros mismos cepillarnos los dientes, pues por curiosidad y por imitación querrán hacer lo propio, aparte de que considerarán el lavado de dientes como un acto habitual. Los cánticos y pequeños juegos frente al espejo harán que, además, sea una rutina divertida y se animen a lavarse los dientes cada vez más.

Paulatinamente, a partir de los 3 años de edad, cuando hayan aprendido bien el mecanismo de cepillado y escupan la crema podemos ir confiando en su autonomía para el lavado de dientes y aumentar la cantidad de pasta e ir probando nuevas cremas dentales hasta que lleguen a usar la misma que nosotros.

Más adelante, o cuando los dientes y muelas empiecen a estar juntos, podrán usar el hilo dental con nuestra ayuda, de modo suave. Nuestro dentista, al que ya debemos haber visitado en varias ocasiones a partir del año de edad, nos aconsejará cerca del modo más adecuado de efectuar esta tarea y las marcas de seda dental más recomendables.

En cualquier caso, no olvidemos este último punto, las visitas periódicas al dentista, especialmente si observamos alguna anomalía en la salida de los dientes o en su higiene, como sangrado de encías, aparición de caries, etc.

Mientras tanto, hasta que los pequeños crezcan y puedan lavarse los dientes ellos solos, esperamos que estos consejos sobre cómo limpiar los dientes al bebé os hayan sido de utilidad.

fuente: http://www.bebesymas.com/salud-infantil/como-limpiar-los-dientes-del-bebe

viernes, 30 de septiembre de 2011

Precauciones a tomar cuando empiezan a gatear

Cuando estamos acostumbrados a que nuestro bebé esté un rato sentado o tumbado, jugando con algo o explorando su entorno más cercano nos damos cuenta, de repente, que se empieza a desplazar.
Así de simple, ellos mismos empiezan a gatear un buen día (normalmente reptan antes de gatear) y el pequeño hábitat en el que vivía (allí donde sus brazos llegaban estando quieto) se transforma en un piso entero con sus peligros y riesgos. Es por eso que debemos tener algunas precauciones cuando empiezan a gatear.
El objetivo es ofrecer al bebé un entorno seguro que le ofrezca un cierto grado de libertad de movimientos y de exploración. Para ello deberemos, probablemente, acondicionar nuestra casa teniendo en cuenta lo siguiente:

  • Tapar los enchufes: hay diversas soluciones tanto para los enchufes independientes como para las típicas regletas de enchufe. Algunas sirven para tapar el enchufe, otras dan la posibilidad de utilizar el enchufe realizando un giro que lo desbloquea y otras recogen los cables para evitar tirones, mordiscos, etc.

  • Proteger las esquinas: todas aquellas esquinas susceptibles de representar un riesgo para el bebé también deberían protegerse (algunos zócalos, mesas bajitas, cajones cerca de la zona de juego,...).

  • Mantener fuera de su alcance los productos de limpieza: guardar los productos de limpieza y todo lo que pueda ser tóxico para los bebés en algún armario al que no pueda acceder.

  • Evitar posibles “escaleras”: a menudo sin darnos cuenta el mobiliario, las plantas o algunas cosas que ponemos cerca de los muebles hacen de falsa escalera que les ayuda a ir trepando. Una jardinera o maceta al lado de la barandilla del balcón puede servirle para asomarse (me da repelús solo de pensarlo), el subwofer puede hacerle de primer peldaño para subirse al mueble del televisor, una silla o banquito puede servirle de ayuda para subirse a la cama o mesa que está debajo de la ventana.

  • Asegurar armarios y ventanas (¡y la tele!): existen cierres de seguridad que pueden utilizarse para evitar aquellos armarios, cajones o ventanas que revistan más peligro (en mi casa por ejemplo cambiamos las manetas de las ventanas de PVC por unas con cerradura). También debemos asegurar aquellos muebles que puedan caerse en caso de abrirse los cajones e incluso la televisión. Ahora que son planas y bastante más grandes que antaño es muy fácil agarrarse a ellas y volcarlas.

  • Retirar manteles y tapetes: es habitual que sobre las mesas haya objetos, ya sean decorativos (jarrones, centros de mesa,...) o prácticos (platos, vasos, los mandos de la tele,...) y un tapete o un mantel es un medio perfecto para que el niño lo tire todo y, lo que es peor, que se lo tire encima.

  • Eliminar o esconder los cables y las cuerdas: como ya he dicho más arriba, debemos tratar de ocultar los cables (sí, también los de los altavoces del Home Cinema que van por encima del zócalo), por el peligro de enredo o estrangulamiento que comportan. También les encanta chuparlos y cuando tienen dientes roerlos (da miedo, ¿eh?). La normativa sobre juguetes indica que cualquier cordel que incluyan mida como máximo 30 cm, pues esta medida (y si puede ser menor mejor) es la que deben tener los cordones o cuerdas con las que alguna vez puedan toparse.

  • Plantas fuera: las plantas están casi siempre a una altura perfecta para que los niños curioseen en ellas. Está claro que los productos de jardinería distan bastante de ser aptos para el consumo humano, por lo que lo ideal es que no puedan coger un puñado de tierra y llevárselo a la boca.
Es probable que me haya dejado algún consejo más. Los niños a veces llegan ahí donde nuestra cabeza no llegó y muchas veces las soluciones se llevan a cabo cuando el problema ya se ha dado.
Por esto mismo os emplazo a todos los papás y mamás a que nos expliquéis vuestras experiencias a la hora de hacer el hogar un lugar más seguro para nuestros pequeños exploradores.

FUENTE:  http://www.bebesymas.com/consejos/precauciones-a-tomar-cuando-empiezan-a-gatear

martes, 27 de septiembre de 2011

Un provechito saludable para tu bebé

Alimentar a un bebé por primera vez es una experiencia emocionante para los padres primerizos. Pero también puede imponer un poco, sobre todo cuando uno no sabe muy bien qué esperar. Aquí tiene una guía rápida sobre un aspecto importante de la alimentación del bebé –hacerle eructar.

Los eructos ayudan a expeler parte del aire que los bebés tienden a tragar mientras se alimentan. Si no se hace eructar a un bebé frecuentemente, el exceso de aire tragado puede hacerle regurgitar, estar inquieto y tener gases. De todos modos, los médicos creen que los cólicos –tres o más horas diarias de llantos continuos- probablemente no están provocados por los gases. Puede ser difícil establecer qué fue primero: los gases o los cólicos, pero las investigaciones sugieren que frecuentemente los bebés que tienen cólicos acumulan gases por tragar demasiado aire durante las crisis de llanto. Recetar gotas contra los gases no se ha revelado como un tratamiento eficaz de los cólicos ni de los gases.

Para hacer eructar a su bebé, bastará con que le dé una suave palmadita en la espalda –no es necesario ni recomendable golpearle con fuerza. Para evitar que el bebé se manche la ropa o le manche a usted al regurgitar o tener “eructos húmedos”, tal vez prefiera colocar una toallita o un babero debajo la barbilla del bebé y/o sobre su propio hombro.


Tal vez prefiera experimentar con distintas posturas para hacer eructar al bebé a fin de encontrar aquella que les resulte más cómoda a ambos. Muchos padres prefieren utilizar uno de estos tres métodos:
  • Sentarse bien erguido y apoyar al bebé en el pecho. La barbilla del bebé debería reposar sobre su hombro mientras usted le sostiene la cabeza y la espalda con una mano. Con la otra mano, déle palmaditas o un suave masaje en la espalda. El hecho de sentarse en una mecedora y mecerse suavemente mientras hace lo que acabamos de describir también puede ayudar.
  • Siéntese al bebé en el regazo o sobre las rodillas. Sostenga el pecho y la cabeza del bebé con una mano, apoyando la barbilla del pequeño en su palma, de modo que el extremo de la palma que está en contacto  con la muñeca repose sobre el pecho del bebé (pero tenga cuidado en cogerle la barbilla, no el cuello). Utilice la mano que tenga libre para dar palmaditas o masajear suavemente la espalda del bebé.
  • Coloque al bebé en su regazo, tumbado boca abajo. Sostenga la cabeza del bebé con una mano y asegúrese de que está más alta que el pecho. Déle palmaditas o un suave masaje en la espalda con la otra mano.
  • Si el bebé parece inquieto mientras lo alimenta, detenga la sesión de alimentación, hágale eructar y vuelva a alimentarlo de nuevo. Intente hacerlo eructar cada 60 – 90 ml, si le da el biberón, o cada vez que cambie de pecho si lo amamanta. Si el bebé es proclive a los gases, tiene reflujo gastroesofágico o parece inquieto mientras lo alimenta, intente hacerle eructar cada 5 minutos. Si el bebé no eructa al cabo de unos pocos minutos, pruebe a volverlo a alimentar. Haga eructar siempre al bebé al finalizar cada toma.
  • Durante los primeros seis meses, mantenga al bebé en una posición erguida durante los 10 a 15 minutos inmediatamente posteriores a la toma para impedir el reflujo de la leche. Pero no se preocupe si el bebé regurgita varias veces. Probablemente será más molesto para usted que para él.
  • A veces, el bebé se despertará porque tienen gases –es posible que el mero hecho de cogerlo en brazos y hacerle eructar le ayude a encontrarse mejor y le permita volver a conciliar el sueño. A medida que se vaya haciendo mayor, no debería preocuparle que su hijo deje de eructar durante o después de las tomas. Generalmente, eso solo significará que ha aprendido a comer sin tragar demasiado aire.
fuente: http://madreshoy.com/consejos/un-provechito-saludable-para-tu-bebe_443.html

lunes, 26 de septiembre de 2011

¿Es aconsejable el uso del andador para aprender a caminar?

El andador no es aconsejable bajo ningún aspecto. No sólo hay una declaración de la Academia Americana de Pediatría previniendo acerca de accidentes con andadores (en idioma inglés en www.aap.org), sino que existe un estudio que sugiere que el uso de andadores en realidad retrasa la maduración motora.

fuente: http://www.planetamama.com.ar/preguntafrecuente/%C2%BFes-aconsejable-el-uso-del-andador-para-aprender-caminar

viernes, 23 de septiembre de 2011

Cuando el bebé comienza a hablar

Cuando el bebé empieza a hablar
Tu bebé aprenderá gradualmente a utilizar palabras para describir lo que ve, escucha, siente y piensa, a medida que vaya avanzando en su desarrollo mental, emocional y en el comportamiento. Los expertos han comprobado que mucho antes de que un bebé pronuncie sus primeras palabras, ya está aprendiendo las reglas del lenguaje y cómo lo usan los adultos. Tu bebé aprenderá más palabras de ti y de su padre que cualquier otra persona. Entre el primer y segundo año, comenzará a formar frases de dos o tres palabras.

Hablar está directamente ligado a escuchar. Al escuchar a otros hablar, tu bebé aprende cómo suenan las palabras y cómo se estructuran las frases. De hecho, muchos investigadores creen que el trabajo para comprender el lenguaje comienza desde el embarazo. Al igual que tu bebé se acostumbra al sonido rítmico y constante de tu corazón, se familiariza con el sonido de tu voz. Unos pocos días después de nacer, ya es capaz de distinguir tu voz entre las demás.

Uno a tres meses. La primera forma de comunicación de tu bebé es llorar. Un grito puede significar que tiene hambre, mientras que lloros de protesta constantes pueden indicar que necesita que le cambien el pañal. A medida que crezca, desarrollará un maravilloso repertorio de gorjeos, suspiros y grititos: se convertirá en una pequeña fábrica de ruidos.

Cuatro a cinco meses. Comenzará a balbucear, combinando consonantes y vocales. Puede que de vez en cuando pronuncie "mamá" o "papá", y aunque te derretirá el corazón, tu bebé todavía no relaciona esas palabras contigo. Eso viene después, cuando tiene casi un año. En esta etapa, los sonidos suenan todos parecidos, tanto si en tu casa se habla español como inglés. Puede que notes que tu hijo prefiere ciertos sonidos y los repite una y otra vez porque le gusta la forma en la que suenan.

Seis a nueve meses. Cuando balbucea sonará como si lo que dice tuviera sentido. Eso es porque está usando tonos y patrones similares a los que tú usas. Puedes estimular el balbuceo de tu bebé leyéndole.

12 a 17 meses. Usa una o más palabras y sabe lo que significan. Se da cuenta de la importancia de hablar y de lo poderoso que es poder comunicar sus necesidades.

18 a 24 meses. Los niños aprenden 10 o más palabras cada día. Por eso, cuida tu lenguaje y no digas delante de tu hijo palabras que no deseas que aprenda. Incluso juntará dos palabras para formar una frase básica como "Quiero leche".

25 a 36 meses. Puede que a tu hijo le cueste un poco determinar cuál es el volumen adecuado que tiene que usar al hablar, pero aprenderá pronto. También está empezando a aprender a usar pronombres como "yo" y "tú". Entre las edades de dos y tres años, su vocabulario aumentará hasta 300 palabras. Unirá nombres y verbos para formar frases completas y simples como "Quiero jugar pelota". Para cuando cumpla tres años, tu hijo podrá sostener una conversación y ajustar su tono de voz y vocabulario al de la persona con la que está hablando. Por ejemplo, usará palabras más simples con un amiguito de su edad, pero será más verbal contigo. Le entenderás casi todo lo que diga. Podrá ya decir su nombre y su edad y contestar cuando le pregunten algo.

Tu función
Es simple: habla con tu hijo. Las investigaciones demuestran que aquellos padres que hablan mucho con sus hijos cuando son bebés, ayudan a desarrollar en ellos coeficientes intelectuales significativamente más altos que otros niños. Su vocabulario es también más rico que los de otros que no reciben tanta estimulación verbal. Puedes comenzar incluso desde tu embarazo, para que tu bebé se acostumbre al sonido de tu voz. 

  • Léele un libro en voz alta. 
  • Cántale cuando lo estés bañando. 
  • Háblale cuando le cambies el pañal, le des de comer o lo bañes. 

Dale tiempo para que responda con una sonrisa o con contacto visual. Alrededor de los cinco meses, notarás que te mira los labios con intención. Sigue hablándole y verás como muy pronto comenzará a intentar responderte.

Hablarle en "lenguaje de bebé" puede ser divertido, pero lo mejor es hablarle de forma normal. Tu chiquito (a) aprenderá a hablar bien sólo si tú le hablas bien. No tienes que evitar utilizar palabras complicadas. Aunque puede que necesites simplificar la forma en la que le hablas para que entienda lo que dices, la mejor forma de ampliar su vocabulario es escucharte usar nuevas palabras. Lo mismo ocurre con los niños en edad preescolar: sus habilidades lingüísticas continuarán creciendo siempre que les estimules con conversación. Leer es una forma fantástica de ayudarle a desarrollar a tu bebé sus habilidades verbales. Los bebés se deleitan con el sonido de las voces, los niños pequeños disfrutan escuchando cuentos aunque no los entiendan del todo, y los preescolares se interesan ya por la trama de la historia.



Fuente: http://www.todobebe.com/criando/18-24-meses/cuando-el-bebe-comienza-a-hablar-1285

jueves, 22 de septiembre de 2011

La importancia de visitar a tu médico antes de concebir


Se sabe que muchos embarazos no son planificados, pero en caso de que tú y tu pareja hayan tomado una decisión conciente de tener un bebé, conviene someterse a un chequeo médico antes de quedar encinta. El primer paso es pedir una cita con un ginecólogo, ojalá obstetra, apenas se tome la decisión de encargar un bebé. Cuando vayas al doctor, seguro que te hará muchas preguntas, para saber tu historial (tanto médico como sexual), ver si hay algún problema de salud o si hay alguna dolencia a tratar antes de que te embaraces. Aquí tienes un resumen de lo que podrás descubrir en este chequeo:
  • Saber si alguno de los medicamentos (recetados por un doctor o suplementos naturales) que sueles tomar podría dañar a un bebé en caso de que quedes encinta de repente. Por ejemplo, el Accutane para el acné es muy dañino.
  • Aprender qué pasos te pueden ayudar a dejar de fumar; el tabaquismo es pésimo para el bebé, influye en el peso de los infantes y también es muy malo para ti. Además, hay estudios que dicen que los fumadores se demoran más tiempo en concebir.
  • Averiguar si hay alguna vacuna que necesites colocarte antes de embarazarte, como la de la rubéola (tienes que esperar 3 meses antes de embarazarte después de colocártela). También es importante para tu médico saber si tuviste varicela ("peste cristal"), paperas o sarampión cuando niña.
  • Conversar sobre la probabilidad de que tus hijos hereden ciertas enfermedades genéticas que existan en tu familia o la de tu esposo. Hay médicos que incluso ofrecen hacerte exámenes de sangre para ver si acarreas el gen de un determinado mal, como la fibrosis quística.
  • Conocer si acaso puede ser que tengas alguna enfermedad que necesitas controlar antes de embarazarte, como la diabetes o el virus de papiloma.
  • Revisar si tienes una dieta balanceada y quizás descubrir cómo mejorar tu alimentación.
  • Informarte sobre la importancia de tomar vitaminas como el ácido fólico, especialmente antes de embarazarte.
  • Identificar cualquier actividad, ya sea laboral o de interés personal, que pueda perjudicar un posible embarazo.
Lo ideal sería que tu pareja te acompañe a este chequeo, para que así se pueda enterar de los cambios en el estilo de vida que deberán hacer en caso de que sea necesario. Además, el médico también puede sugerirle a tu pareja ciertos consejos para cuidar su propia fertilidad y su salud.

fuente: http://www.todobebe.com/planeando/lo-mas-visto/la-importancia-de-visitar-a-tu-medico-antes-de-concebir-738

Dolores de panza y problemas en la barriga

Dolores de panza y problemas en la barriga Artículo por: Loraine Stern, M.D.
Aunque los dolores de panza son una queja común en los chicos (la causa del 5% al 10% de todas las consultas al médico o a los centros de emergencias), rara vez son motivo de preocupación. La mayoría de las veces, los dolores de panza se deben a un caso simple de gripe y desaparecen en un par de días. Un estudio de la Universidad de Indiana demostró que sólo uno o dos de cada cien nenes tenían problemas que por su gravedad requirieron tratamiento específico o cirugía. 


 
Signos a los que se debe estar atento


Hay algunos signos que debés remarcarle a tu proveedor de atención médica para ayudar a solucionar las cosas. Por extraño que parezca, la intensidad del dolor no es necesariamente el tema más importante. El gas atrapado en una vuelta del intestino puede causar gritos repentinos e inconsolables en un chico que se retuerce en el piso pero que no tiene fiebre ni vomita y se recupera con un baño tibio relajante.
En cambio, es más probable que un dolor que aumenta durante varias horas y hace que el chico no quiera pararse derecho ni te deje tocarle su panza sea una señal de un problema grave. Otros signos preocupantes son:

  • Dolor abdominal acompañado de fiebre alta.


  • Vómitos, especialmente de una sustancia marrón, verde o amarilla o con sangre.


  • Abdomen distendido: que esté tenso e hinchado, que le sobresalga más de lo normal.


  • Dolor al orinar.


  • Sangre o pus en la orina, u orina de color marrón oscuro.


  • Sangre o pus en las evacuaciones. Informá acerca de estos síntomas a tu proveedor de atención médica inmediatamente.

  • El dolor abdominal recurrente, especialmente si despierta al niño durante la noche y está acompañado de pérdida de peso, puede indicar una inflamación crónica o una infección intestinal. Las quejas recurrentes que aparecen sólo en situaciones estresantes (como ir a una escuela o guardería nueva o salir de viaje) y no van acompañadas de ningún otro síntoma son una forma de expresar tensión. Es necesario analizar a tu hijo y la situación, no la panza.
    El dolor abdominal acompañado de una erupción cutánea similar a un moretón en las nalgas y/o las piernas puede ser causado por una afección llamada Púrpura de Henoch-Schonlein. Puede que nunca hayas escuchado hablar de ella, pero es asombrosamente común. Aunque nadie lo sabe a ciencia cierta, parece estar causada por bacterias. La inflamación de los pequeños vasos sanguíneos puede causar hemorragias en la piel, en el intestino y en los riñones. Aunque no es peligrosa, tu pediatra va a observar a tu hijo cuidadosamente durante varios días.
    La sensibilidad a los alimentos, especialmente la intolerancia a la lactosa, puede causar retorcijones y gases. Puede comenzar a cualquier edad, y a veces no se relaciona con antecedentes familiares. Si sospechás que éste es el problema, eliminá la leche y los productos lácteos (o cualquier alimento que consideres responsable) durante una semana. Si los síntomas desaparecen, volvé a incorporar leche. Si los síntomas retornan cuando volvés a usarla, hablá con tu proveedor de atención médica acerca de cómo ajustar la alimentación de tu hijo para eliminar la leche sin dejar de darle el calcio suficiente.
    El edulcorante artificial sorbitol, que se utiliza en chicles y gaseosas sin azúcar, puede causar diarrea, gases y retorcijones.
    El exceso de jugo de manzana o bebidas con cafeína pueden causar retorcijones y malestar. 

    Causas poco comunes de los dolores de panza

    Aunque la mayoría de los casos de dolor abdominal se deben a infecciones virales leves y autolimitadas (lo que llamamos gastroenteritis o gripe) te va a sorprender saber que la faringitis estreptocócica a veces puede darse sin dolor de garganta pero con fiebre y dolor abdominal. De hecho, me llamaron varias veces al hospital para revisar a un nene que pensaban que tenía apendicitis, al que finalmente le diagnostiqué una faringitis estreptocócica.
    Las infecciones urinarias y la neumonía también pueden causar dolor abdominal. Los pediatras recurrimos a muestras de sangre y radiografías de tórax si no estamos convencidos. Prestá atención a otras dolencias que provengan de otras áreas aunque el problema principal sea la panza. 

    Seguí tus instintos

    Si pensás que tu hijo está realmente enfermo, hablá con tu proveedor de atención médica aunque no exista algo específico a lo que pueda apuntar. Una abuela salvó la vida de su nieta que estaba vomitando al venir al consultorio. Aunque no había ningún otro criterio para considerar una enfermedad grave, ella sentía que la nena "no se veía bien". Resultó que su nieta tenía una torsión en el intestino que pudo poner en peligro su vida y es particularmente difícil de diagnosticar. 

    fuente: http://www.pampers.com.ar/es_AR/parenting-articles/dolores-de-panza-y-problemas-en-la-barriga/5130

    Sé precavida con los sustitutos de la leche

    Resumen del artículo
    Algunas bebidas etiquetadas como saludables, después de todo pueden no ser tan saludables para el bebé. 



    Sé precavida con los sustitutos de la leche 

    "Algunas bebidas etiquetadas como saludables, después de todo pueden no ser tan saludables para el bebé."

    En un estudio publicado en Pediatrics (Vol. 107: No. 4, Abril 2001, p. e46), pediatras de Atlanta, Georgia, diagnosticaron severas deficiencias nutricionales en dos bebés de clase media con padres educados. El problema se debió a bebidas identificadas como sustitutos de la leche.

    En un caso, el bebé una vez destetado no toleraba la leche de vaca. En el otro, los padres eran totalmente vegetarianos y preferían un producto a base de soja debido a sus propias preferencias en cuanto al sabor.

    Los padres necesitan saber que cantidades inadecuadas de calcio y proteína, como las que se encuentran en algunos sustitutos lácteos, pueden causar raquitismo y deficiencia proteica aunada a una disminución del crecimiento. 

    Comentario de la Dra. Loraine Stern:

    Podríamos pensar que las condiciones de raquitismo y deficiencia proteica solo les pueden ocurrir a niños en pobreza extrema. La lección es que sólo porque algo luzca como leche, sea caro, y vendido en negocios de comida saludable, no debemos asumir que es adecuado para un niño en crecimiento. Hay muchas opciones disponibles para bebés que no toleran la leche de vaca. Consultá con tu médico antes de sustituir la leche en la dieta de tu bebé. 

    fuente: http://www.pampers.com.ar/es_AR/parenting-articles/sustitutos-de-la-leche/1409